Sabíamos no decirnos nada, conservando en apariencia,
una amistad consolidada.Sabíamos no exigirnos mucho.
Hola. ¿Qué hacés?, convidame un pucho, que me tenés
abandonada. Vos con tu mochila a cuestas , yo con la
excusa perfecta,para charlar de pavadas. Nos hizo un guiño
san martin un poco de humo en el medio, y enloquecieron
las miradas.Quiso el destino que esa noche hiciera frío,y
que el ruido de los coches me hiciera hablarte al oído. Y
si el diablo se contenta con que dudeun instante. Vos y yo
nuestras miserias y esta noche por delante amor.¿Quién
sabe? Unumbral perdido,y aquel pio medio vacío, como
único testigo. Bridamos por el olvido,y el espíritu del vino,se
fue haciendo nuestro amigo.Con el corazón en llanta, nada
mejor que tu lengua, abrigando mi garganta.
domingo, 23 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario