La hacés muy bien, y aunque te hierva la sangre, te encadenas para no llamar. ¿Cómo hacés? Conozco todos tus trucos, pero aún así me das que pensar. Te guardas el orgullo donde nadie pueda dudar de que lo tenés. Y así vas, sin perder el objetivo, pidiendo dos cuando querés tres. Ya estoy bien, ya me ordené en mi desorden y aquellas voces no me hablan más. Por favor, mentime y dame la espalda, otra vez no quiero patinar. Y me esperás, más de la cuenta, siendo siempre el que yo soñé. Y firme yo, me encierro en que es peor, amar y envejecer. ¿Qué esperás? Mostrame todas las cartas, a cara de perro yo no sé jugar. Me endulzás, el ego siendo sincero, dale un poco y te va a pedir más. Lo sabés, no hay arma más seductora, que contestar siempre la verdad. Siempre estás, del otro lado del muro de los lamentos, ¿qué me contas? No sé hablar, sin decir malas palabras: AMANTES, MENTIRA, INFIDELIDAD. Nunca más, te vendo gato por liebre, por no ser cruel, pierdo honestidad. No es el fin, el problema son los medios, no es algo que yo pueda respetar. No está mal, que terminen en las historias, mientras haya historias que contar. Y ya no esperarás, más de la cuenta y siempre serás el que yo soñé. Y yo seguiré pensando que es peor amar y envejecer.
sábado, 1 de agosto de 2009
La hacés muy bien, y aunque te hierva la sangre, te encadenas para no llamar. ¿Cómo hacés? Conozco todos tus trucos, pero aún así me das que pensar. Te guardas el orgullo donde nadie pueda dudar de que lo tenés. Y así vas, sin perder el objetivo, pidiendo dos cuando querés tres. Ya estoy bien, ya me ordené en mi desorden y aquellas voces no me hablan más. Por favor, mentime y dame la espalda, otra vez no quiero patinar. Y me esperás, más de la cuenta, siendo siempre el que yo soñé. Y firme yo, me encierro en que es peor, amar y envejecer. ¿Qué esperás? Mostrame todas las cartas, a cara de perro yo no sé jugar. Me endulzás, el ego siendo sincero, dale un poco y te va a pedir más. Lo sabés, no hay arma más seductora, que contestar siempre la verdad. Siempre estás, del otro lado del muro de los lamentos, ¿qué me contas? No sé hablar, sin decir malas palabras: AMANTES, MENTIRA, INFIDELIDAD. Nunca más, te vendo gato por liebre, por no ser cruel, pierdo honestidad. No es el fin, el problema son los medios, no es algo que yo pueda respetar. No está mal, que terminen en las historias, mientras haya historias que contar. Y ya no esperarás, más de la cuenta y siempre serás el que yo soñé. Y yo seguiré pensando que es peor amar y envejecer.
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