Quizá no sea el vino, quizá no sea el postre, quizá no sea, no sea nada. Pero hay tanta belleza tirada en la mesa, desnuda toda rebalsada.
Apurás el vaso, vas perdiendo el paso y en la mesa ya no hay nada. Borracha hasta la puerta, cerraste y quedó abierta y puedo escuchar tu llamada.
Tan solo!
Servida ya tu boca, tan dulce hasta tu boca, tan dulce con un blues amargo. Un vaso rueda al piso, lento cae al piso, lento y muere en mil pedazos. No quiero dejar que se vean, tus ojos se vean, tan, tan, tan tristes. Habrá sido el destino o ese vaso de vino que dijiste: Tan solo!
Salta la cuerda, se enreda y cae de boca...
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