Un ejército de gente balbuceando su verdad, de cosas estancadas que quedaron por hablar.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Tenía su número de teléfono marcado en la pantalla del móvil y el dedo sobre la tecla de llamada. Varias veces la pulsé, pero colgaba antes de que sonase el primer tono. No, no y no. Esta vez no seré yo la que llame -

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